viernes, 22 de septiembre de 2017

Restoranes de Barrio: Bar La Dignidad

Frontis del Bar La Dignidad


Un inesperado  corte de gas -un clásico en cualquiera que viva en departamentos en Buenos Aires- en el edificio me obligó a tener que buscar donde poder comer bueno, bonito y barato cerca de casa. Por suerte, la búsqueda no me llevó muy lejos, ya que a menos de 2 cuadras y media del departamento se encuentra el Bar La Dignidad. Pese a vivir años en el barrio, primera vez que decido entrar. Para quien no tenga idea que es, el Bar La Dignidad es un club político ( a la vieja usanza), en este caso de gente que simpatiza con el zapatismo, el latinoamericanismo militante y la izquierda alternativa, siendo un espacio donde los militantes y afines se reúnen para compartir y realizar mitines y actos. No es que sea un facho ni mucho menos, pero mi postura entre irreverente y crítica me ha alejado de la militancia,  pero esto es otro tema que merece otra divagación alejada de la comida. 



Bar La Dignidad

Vamos a lo que corresponde, a la comida. Entro al Bar La Dignidad y sorpresa, me encuentro con un lugar que más parece una sede partidaria pero transformada en restorán, teniendo un aspecto acogedor y en la hora de almuerzo, verdaderamente es un punto de encuentro de varias sensibilidades: intelectuales, familias, trabajadores ¡¡ Bien !! es inclusivo, es ganancia. Veo que hay un menú para la hora  (incluye vaso de gaseosa/jugo/agua y pan) que es bastante atractivo (100 ARS/ algo más de 5 dólares)  y clásico: pollo al horno con puré, tallarines a la bolognesa pero también un guiño a la comida latinoamericana: en el menú del día había




Me decidí por el pollo al horno con puré. Tras menos de 10 minutos, me lo traen. Que voy a decir una cosa por otra: estaba rico, el puré se notaba casero y el pollo estaba digno, no era un micropollo, era una porción digna, la cual disfruté bastante. Termino de comer, le pagó a la chica que me atendió y salgo. 


En resumen ¿volvería a almorzar al Bar La Dignidad? Sin duda, ayuda tanto el menú como el valor del mismo, cosas que no pueden soslayarse en estos tiempos. 

Lo mejor: la atención amable, el precio del menú y la comida

A mejorar: sólo hay una persona en circunstancias de que a la hora que fui, estaba hasta las manos. 

Recomendable: a bolsillos de bajo presupuesto y que sepa reconocer lo valioso de la diferencia.

¿Dónde queda el Bar La Dignidad? en calle Aguirre 29, Villa Crespo, a pasos de la esquina entre Estado de Israel y Avenida Corrientes (subte Ángel Gallardo, Línea B)

miércoles, 30 de agosto de 2017

¿Dónde Está Santiago Maldonado?

¿Donde está Santiago Maldonado? (fuente el Patagónico)




Hace casi un mes que está desaparecido Santiago Maldonado. ¿Quien es Santiago Maldonado? un joven argentino, mochilero y artesano que desde un tiempo a una parte se había comprometido en las luchas del pueblo mapuche en la recuperación de tierras, junto con los miembros del Lof (comunidad) de Cushamen en Chubut (sur argentino). Como consecuencia de su militancia, participaba el 1 de Agosto de 2017 en el corte de ruta realizado por los del Lof de Cushamen, cuando en un confuso incidente fue aparentemente desaparecido por agentes de la Gendarmería Nacional sin tener rastros de el hasta la fecha. 

Lo peor de todo es que nadie se hace cargo  de la desaparición de Santiago Maldonado. El gobierno de Mauricio Macri, en diversas instancias niega que haya sido arrestado (y por ende, desaparecido) por la Gendarmería, pero da la casualidad de que no se perdió en el bosque o fuera abducido por los marcianos que casualmente pasaban por Cushamen ese día. Más allá de la ironía, seamos sinceros, lo más probable es que el haya sido borrado de la faz de la tierra por agentes del Estado Argentino (Gendarmería) y otra cosa que no se quiera reconocer que se mandaron la cagada del año. 

Pero también es lamentable que tras la desaparición de Santiago Maldonado por fin se hace visible para buena parte de la sociedad argentina, los problemas de los pueblos originarios que no son sólo de tierras, sino que también involucrar al lugar que ocupan en el entramado social de la Argentina contemporánea. Pero a lo contrario que podría esperarse, se escucha en buena parte de la mass media local como en las redes sociales, un discurso racista y xenófobo que casualmente es manejado por muchos partidarios del gobierno de Mauricio Macri, que repiten hasta el cansancio que los "mapuches son chilenos" demostrando una notable ignorancia de su propia historia y que Santiago Maldonado era poco más que un terrorista/vago/hippie que no está desaparecido sino que anda en Salta o en Chile feliz de la vida. La existencia de este discurso racista y minimizador demostraría que para un sector de la sociedad, le es indiferente el problema indígena y posee un grado enorme de desconocimiento del pasado o que simplemente olvidó que en Argentina desaparecieron miles de personas por obra de agentes del Estado no hace muchas décadas. Si esto es así, demostraría que los argentinos como colectivo no han aprendido nada del pasado. Unos le echarán la culpa a la grieta, a esa división insalvable entre kirchneristas y no kirchneristas, pero creo que va más allá, ya que tampoco al kirchnerismo mucho no le interesaron los pueblos originarios más allá del discurso (pensemos sólo en la represión con muertos a los indígenas Qom en el 2011) y que no movió mucho para que la situación cambiara realmente.

El problema es de fondo, es no reconocerse la sociedad argentina como habitantes de un país latinoamericano, de que un sector de la burguesía porteña (e indirectamente de la mass media) repita casi como un mantra que descienden de los barcos, obviando de manera abyecta a los mestizos e indígenas que son tan argentinos como ellos (pero que ocupan los lugares más bajos de la escala social) pero que son identificados por muchos como peruanos, paraguayos, chilenos o bolivianos, todos migrantes indeseables pero funcionales sólo como mano de obra barata por esta burguesía.

Esperemos que se encuentre a Santiago Maldonado, ya que en una de esas la Argentina también se encuentra a si misma.....

viernes, 18 de agosto de 2017

Ahora es Barcelona ¿pero Pakistán o Nigeria nos preocupan?






Buena parte del mundo volvió a conmoverse tras los ataques terroristas en Barcelona. Fue el mismo patrón que se siguió en Niza, Londres o Berlín: usar un vehículo para atropellar gente a mansalva, algo reivindicado  para variar por el autodenominado Estado Islámico, mejor conocido como ISIS, quienes quisieron golpear donde más duele a Occidente: en su estilo de vida, el cual es degenerado y impío para esta versión atrofiada al extremo del Islam. 

Tras este bestial ataque volvió a surgir en las redes sociales esa división colonial del mundo que aflora cuando sucede este tipo de ataques. Los #PrayForBarcelona y similares llenaron Twitter, Facebook e Instagram, lo cual demuestra tanto empatía por la tragedia pero también muestra que en esta parte del mundo (el Occidente marginal que es América Latina) nos preocupamos y nos rasgamos las vestiduras cuando ocurre en Francia, España, Reino Unido o Estados Unidos. Pero cuando uno recuerda que no sólo Europa o América del Norte han sufrido el azote del terrorismo Yihadista, sino que también lugares como Siria (que está en una larga y terrible guerra civil), Irak, Pakistán, Afganistán, Yemen, Malí, Burkina Faso, Nigeria, no nos preocupamos ni colocamos perfiles en nuestras redes sociales con un #PrayforNigeria o #PrayforKarachi.   En otras palabras, es terrible lo de Barcelona, pero también es atroz lo que pasa casi cotidianamente en Africa, Pakistan, Siria e Irak y no se nos mueve ni la peluca cuando vuelan cientos por un autobomba o cuando más de 200 jovenes son secuestradas por la franquicia local de ISIS en Nigeria, Boko Haram.

¿Que quiero decir con esto? vuelve en situaciones como estas surgir sin mayores miramientos la división colonial del mundo. Europa y Norteamérica primero, en  un claro ejercicio eurocentrico, nos preocupa y nos saca lagrimas, pero cuando esto ocurre en lugares como Nigeria, Siria o Pakistan miramos para otro lado..... pero hay que recordar que todas son victimas, no sólo las europeas y estadounidenses.