viernes, 18 de agosto de 2017

Ahora es Barcelona ¿pero Pakistán o Nigeria nos preocupan?






Buena parte del mundo volvió a conmoverse tras los ataques terroristas en Barcelona. Fue el mismo patrón que se siguió en Niza, Londres o Berlín: usar un vehículo para atropellar gente a mansalva, algo reivindicado  para variar por el autodenominado Estado Islámico, mejor conocido como ISIS, quienes quisieron golpear donde más duele a Occidente: en su estilo de vida, el cual es degenerado y impío para esta versión atrofiada al extremo del Islam. 

Tras este bestial ataque volvió a surgir en las redes sociales esa división colonial del mundo que aflora cuando sucede este tipo de ataques. Los #PrayForBarcelona y similares llenaron Twitter, Facebook e Instagram, lo cual demuestra tanto empatía por la tragedia pero también muestra que en esta parte del mundo (el Occidente marginal que es América Latina) nos preocupamos y nos rasgamos las vestiduras cuando ocurre en Francia, España, Reino Unido o Estados Unidos. Pero cuando uno recuerda que no sólo Europa o América del Norte han sufrido el azote del terrorismo Yihadista, sino que también lugares como Siria (que está en una larga y terrible guerra civil), Irak, Pakistán, Afganistán, Yemen, Malí, Burkina Faso, Nigeria, no nos preocupamos ni colocamos perfiles en nuestras redes sociales con un #PrayforNigeria o #PrayforKarachi.   En otras palabras, es terrible lo de Barcelona, pero también es atroz lo que pasa casi cotidianamente en Africa, Pakistan, Siria e Irak y no se nos mueve ni la peluca cuando vuelan cientos por un autobomba o cuando más de 200 jovenes son secuestradas por la franquicia local de ISIS en Nigeria, Boko Haram.

¿Que quiero decir con esto? vuelve en situaciones como estas surgir sin mayores miramientos la división colonial del mundo. Europa y Norteamérica primero, en  un claro ejercicio eurocentrico, nos preocupa y nos saca lagrimas, pero cuando esto ocurre en lugares como Nigeria, Siria o Pakistan miramos para otro lado..... pero hay que recordar que todas son victimas, no sólo las europeas y estadounidenses.



martes, 18 de julio de 2017

Restoranes de Barrio: Chan Chan


Chan Chan
Por esas cosas de tener que festejar mi cumple comiendo, fuimos a comer a un restoran peruano ubicado a unas cuadras del Congreso: Chan Chan. En Buenos Aires no había ido muchas veces a comer a un restaurant de comida peruana, salvo una vez hace muchos años al Mamani, el Cholo Terco, ubicado a pasos del Shopping del Abasto, así que no tenía mayores referencias del lugar, sólo algunas críticas que se pueden encontrar en Trip Advisor o Guía Oleo, las cuales lo colocan muy bien posicionado en sus rankings. Había que salir del misterio y que buena ocasión para hacerlo, aprovechando de celebrar el cumple de quien escribe.

Llegamos a Chan Chan el pasado viernes a eso de  las 20:30 horas y lo primero que sorprende es el hecho de ya más de 3/4 del lugar estaba lleno (eso sí, el lugar no es tan grande, a lo sumo entre 15 a 20 mesas).  Pero a diferencia de la mayoría de los restoranes peruanos, este está dirigido para porteños y extranjeros que quieren probar comida peruana a precios decentes. Nos atendió un mesero joven, con claro acento peruano, nos pasó la carta con los clásicos platos que puedes encontrar en cualquier restoran peruano acá en Buenos Aires: Ají de Gallina, Lomo Salteado, Seco de carne, Bisteck Encebollado, Ceviche, Papas a la Huancaina, Causa y otros. Nos pedimos un Lomo Salteado y un Ceviche con crema de rocoto y en menos de 10 minutos ya estaban en nuestra mesa los platos, bastante destacable dado que no éramos los únicos que estabamos en el restoran, además de estar bien servidos para los cánones porteños, pero normales para lo que se come en Perú. Como había hambre, los platos quedaron vacíos a los pocos minutos. Ojo, no quiero decir que eran pobres, todo lo contrario, estaban bien surtidos y realmente tenían pinta, pero en menos de 20 minutos mucho no quedaba del Lomo como del Ceviche.

Comida en Chan Chan
Con respecto a lo que se puede tomar en Chan Chan, uno esperaría encontrar poder tomar cervezas como Cuzqueña o Arequipeña, pero no, sólo Stella Artois y Heineken (nada de Quilmes y/o similares). Posee una carta de vinos bastante aceptable. También sirven un clásico peruano, el pisco sour, pero eso sí, este preparado con pisco chileno Mistral, el cual es más que decente para el paladar de quien escribe, pero rompe una norma que tácitamente los peruanos tienen: no considerar al pisco producido en Chile como pisco. Tal vez, el hecho de que una botella de pisco peruano cueste en Buenos Aires cerca de 500 ARS (cerca de 30 dólares) desaliente a los dueños a preparar sour con el brebaje original, mientras que un Mistral lo puedes encontrar por 170 ARS (cerca de 10 dólares) sin duda, es la opción más lógica tomando en cuenta los precios hoy en día

¿Vale la pena ir a Chan Chan? Si, es buena comida peruana, ojo con el sour, si no se es purista, es una buena opción para probarlo en Buenos Aires

¿Cuanto cuesta comer en Chan Chan? Nos pedims un Ceviche con crema de rocoto (170 ARS), Un Lomo Salteado (140 ARS), 1 agua y una gaseosa (70 ARS) y el servicio de mesa (40 ARS para 2 personas): total  unos 420 ARS (Julio de 2017)

¿Donde queda Chan Chan? En  Hipólito Yrigoyen 1390, casi esquina San José, a  una cuadra del subte Saénz Peña (Línea A) y a cinco cuadras del subte Uruguay (línea B).

Horarios de Chan Chan: de 12 a 16 y de 20 a 00 horas.


martes, 6 de junio de 2017

Mein Kamp en un kiosko de la calle Corrientes



Lo que faltaba: Mein Kamp en la calle Corrientes, junio de 2017




Pese a estar resfriado y con mucho que leer, tenía que salir si o si a pagar cuentas. El sino de la vida actual. Caminando hacia un banco que tiene una lechuza como símbolo (bien punga el dichoso pajarraco), me encuentro con esta postal, la de la foto que precede a este posteo. Entre mezclado entre portadas con el inefable de Tinelli y toda la prensa que gira sobre su dichoso programa, me encuentro a el, al cabo austriaco con su obra cumbre: Mein Kamp en un kiosko de la calle Corrientes (a la altura del 4500) ¿Que más se puede decir? Más allá del genuino interés que tenga alguno de leer su obra (que serán tal vez, los menos) muchos lo comprarán por creerse ese discurso de que la supuesta raza aria (y la blanca por extensión) debe ser la superior sobre la faz de la tierra aunque para ello se deba eliminar a las minorías molestas que impiden el dominio del ario a nivel global, ya sean estos personas de religión judía, eslavos, gitanos, gays y cualquiera no blanco.

Me imagino que los potenciales lectores porteños del Mein Kamp, agregarían al listado de despreciados por el cabo austriaco a  los inmigrantes latinoamericanos  (peruanos, bolivianos y paraguayos en su mayoría) que son los que mantienen sus calles limpias, sacan su basura, construyen sus casas, hacen su ropa en talleres clandestinos y son la mano de obra barata que subsidia y mantiene el modelo económico -cualquiera que sea- en la Argentina moderna. Pese a ser aplastado hace más de 70 años, su nefasto legado sobrevive en toda esa tracalada de mamertos (no merecen otro nombre) que se creen ser parte de una imaginada una raza superior, que se sienten arios y desprecian a los demás por ser diferentes, pero son muchas veces toda una sarta de aspiracionales y marginales que toman una ideología del odio como es la nacionalsocialista para poder salir de su pozo de frustraciones.   Lo peor que épocas como esta, con el terrorismo islamista  y de neopopulismos autoritarios  y racistas como telón de fondo global y de recesión económica a nivel local, son el caldo de cultivo perfecto para la proliferación de estas minorías del odio, que aprovechan estos cortes de época para aparecer con su mensaje "novedoso" y supuestamente redentor. No hay que caer en el error de perseguirlos y darles con todo, hay que dejarlos desnudos con ideas y argumentos y demostrar que son solo una parva de pobres tipos que se escudan en un enano genocida para poder salir de sus cuevas de mediocridad y resentimiento.