sábado, 3 de julio de 2010

Entre vida de edificio, viejas odiosas y alaridos nocturnos

Tras la eliminación de Brasil y Argentina del mundial, de repente se me había acabado el material para escribir algunas líneas, pero como ayer hubo una pelea en el edificio donde vivo, de esas que dan susto con gritos y llantos incluidos, puteadas, junto con luces de vecinos que se prenden ya sea por susto de lo que pasaba o simplemente de copuchentos (chismosos) para ver que pasaba mirando de reojo desde sus persianas de madera tipo años 40, como que decidí desahogarme de mi vida como inquilino (arrendatario)

En Buenos Aires vivo como arrendatario en el típico edificio porteño,  esos con ascensor chico y habitado por caballeros mustios en conjunto con viejas de ademanes fascistoides, realmente unas odiosas hinchapelotas sacadas del comic de Langer, la Nelly, cuya carta de presentación diaria es la actitud prepotente con la que hacen patente su desprecio a los inquilinos (arrendatarios en el argot local) las que nos consideran seres que invaden su pulcro (y decadente palacio), siempre webeandote de que debes de cerrar la puerta del ascensor, de cerrar la puerta de la entrada o poner cartelitos de como se debe sacar la basura, lo cual lo hacen solo por molestar y hacer sentir que eres un villano invitado que no eres parte de su club con olor a naftalina.

Esteticamente, estos edificios que estan prácticamente en toda la ciudad, son de un aspecto francamente gris y pegados sin mayor división dentro de la cuadra, existiendo una especie de patio interno donde toman ventilación varios edificios. En esta clase de viviendas de altura se escuchan de los mas pintorescos gritos y alaridos habidosy por haber: entre discusiones de todos los tonos, sexo, ya sea a niveles jocosos de lo fingido de las tipas (los hombres casi no gritan) que lo hacen, y que obviamente no deben de vivir en el edificio, por que nadie a las 2 am en dia de semana, alguien que resida en el edificio  lanza gritos como "aaaaaaaaaaaaay", como si en vez de que tuvieran solo sexo, le estuvieran enterrando una estaca y gritando para que todos sepan que es una perra gozadora, es decir simplemente exagerado y histérico.

Ademas de lo anterior, esto se complementa  con niños llorando (onda "quiero mi muñeca...), perros hambrientos cuyos dueños los dejan botados todo el dia, unido a algunas risas (no siempre Buenos Aires es amargura) y demases. Todo este conjunto de gemidos y gritos al por mayor, eso si, se perpetran sin mayor privacidad, convirtiendo la vida en departamento, para alguien como yo no muy acostumbrado a ella, a ser una molestia sobretodo en la noche, cuando uno quiere desconectarte un rato de lo cotidiano, pero bueee, aguante nomas por ahora.

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