martes, 5 de octubre de 2010

Mi Barrio: Conserjes fisgones, mentirosas aulladoras y incienso barato

Hoy no me preocuparé de criticar a Piñera ni desquitarme de diputadas faltas de inteligencia, simplemente hablaré de mi barrio de viejas odiosas y viejos chotos, pero hay mas fauna que aquella.


Vivo en un barrio muy particular de Buenos Aires, Almagro y en un sector que podríamos definir de clase media. Pero como toda clase media latinoamericana, vive principalmente de apariencias y con una vocación aspiracional y como siempre, pendiente de manera onanista (pajera) de lo que hace el vecino.

Al parecer esa exagerada vocación de saber que hacen los demas la tiene el conserje de mi edificio. Este, cual mosquita muerta, se hace el amable y te arregla las cosas por algunos pesos, pero lo único que quiere es saber que hace uno. Por motivos varios, con mi esposa estuvimos fuera de la ciudad y apenas llegamos, nos abre la puerta y pregunta con un tono entre falso y inquisidor "Hoola chicos, de vacaciones, por eso no estuvieron en el depto?". Que le importa a el donde anduvieramos...eso no me gustó nada. Además el muy chanta se pone todas las tardes desde las 6 de la tarde hasta las 8, parado cual guardia de discoteca viendo quien llega y quien se va del edificio. Reconozco que no me gusta que me esten viendo si llego o no al departamento, le pagan al muy chanta para tener funcionando el edificio y no para que nosotros seamos el comidillo del conserje y con quienes chusmea, ya sea el Chiruzo del primer piso y los otros conserjes de los edificios vecinos, una verdadera mafia de la chantez urbana, más encima, sindicalizada.

Otra fauna que ronda por el barrio, ademas del conserje son las tipas que aullan cuando tienen sexo. Eso seria normal, pero el problema es cuando estas abren las ventanas y gritan de manera exagerada a las 2 am para que todos sepan que le están dando. Llega a ser patético escucharlas sobretodo a una hora que lo único que quieres hacer es dormir a raja suelta...pero no, una tipa se pone a gritar como desaforada a lanzar sus alaridos, si al menos le pagaran, pero como toda aspiracional, lo hace voluntariamente, y ahi está lo peor.

Y para rematar este posteo,  alguna con vocación de bruja cuarentona caza hombre se pone a quemar incienso, cual Madam Mim. Al final todos son una manga de aspiracionales, aspiran saber chimosamente, aspiran ser considerada la mas perra de todas y aspirar a amarrar al primer tipo que vean en la calle, simplemente vecinos de terror.

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