viernes, 10 de diciembre de 2010

Villa Soldati o el fin del pacto social Argentino (actualizado al lunes 13)













En estos días en la ciudad que resido, Buenos Aires, han ocurrido una serie de hechos que para variar enturbian la vida en Argentina. Tras varios intentos de tomas de terrenos, se ha ocupado un parque abandonado de la zona sur de la Capital Federal, el  Indoamericano, la cual fue combatida primero por la Policía Federal, luego por la Policía Metropolitana (dependiente del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires) y  por vecinos del sector (tanto de los monobloques (departamentos de subsidio habitaciónal) como de las villas vecinas (poblaciones) que no quieren tener como "vecinos" a los ocupantes del predio por su condición de extranjeros, sobretodo bolivianos y por ser supuestos delincuentes (es cosa de ver a vecinos del sector hablando por C5N (ver vídeo acá)  y hasta el momento que escribo esto, en la tarde del lunes 13 de diciembre, los ocupantes del parque en cuestión seguían ahí, pero con un saldo de 4 muertos, 3 bolivianos y un paraguayo.

Pese a no ser algo novedoso en América Latina, esta toma de terrenos ha traído una inesperada ola de  xenofobia que ha alimentado de buena manera a esa vieja odiosa (como las del enlace puesto en el párrafo anterior) que llamamos opinión pública. Aparentemente, el grueso de los ocupantes del predio serían inmigrantes de países vecinos de Argentina, en su mayoría bolivianos y paraguayos, los cuales han decidido emigrar a Argentina persiguiendo algo cada vez más difuso llamado el sueño argentino. 

Argentina ya no es el rico país de antaño, pero siguen llegando hasta el día de hoy inmigrantes de países como PerúBolivia Paraguay, dado que acá  pueden ganar el doble o el triple que en La Paz, Asunción o Arequipapese a la inflación y devaluación del peso argentino (hoy a 4,01 por dólar estadounidense). Pero un problema que enfrenta toda migración es el de la vivienda. Evidentemente, la marginalidad en relación al Estado y a los mecanismos formales de inserción de estos emigrados, les impide acceder a programas para la vivienda  propia (problema que tienen muchos argentinos pero esa es otra historia) y les obliga a generar relaciones con el escalón más bajo de la política local, los punteros (líderes barriales de los partidos), quienes los convierten en la tropa barata  para las luchas de poder locales, algo así, los emigrados se transformar en el ejército de reserva de los políticos argentinos, en el cual pueden morir (la toma lleva 4 muertos). 




Pero como estos emigrados son extranjeros de segunda clase, ya que no son los europeos que encuentran todo ridículamente barato pese a la crisis del euro, tampoco chilenos consumistas que aprovechan el cuarto de hora de riqueza que ha traido el librermercado ni brasileños oportunistas que dejan sus dólares en el Microcentro, San Telmo y Puerto Madero y que mueran 3 bolivianos o un paraguayo, definitivamente no le quita el sueño ni a los oficialistas que llenan la Plaza de Mayo y compran el discurso de Nacional y Popular sin saber que es y los opositores que viven soñando en sus departamentos pasados a naftalina a una Argentina que se fue hace rato por la Calle Corrientes. Eso, si, pero las clases políticas argentinas, sin ningún problema ni pudor ocupan a estos desvalidos para sus luchas por el poder, sin importar su suerte.  Y lo mas insólito de todo esto, es el desinterés tanto del gobierno nacional argentino como de la Ciudad de Buenos Aires, los cuales se han lavado las manos de manera olímpica, dejando aparentemente la solución del problema a los que se encuentran en Villa Soldati, sean los vecinos o los ocupantes del predio. Si esta es así, el pacto social que ha regido a Argentina morirá por la xenofobia y por el vacío de poder.

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