miércoles, 23 de marzo de 2011

Japón, Libia y el alarmismo que circula por internet


Han pasado los días, sin lugar a dudas. Mientras en Japón, como consecuencia indirecta del terremoto y tsunami, sigue creciendo la nube radiactiva que contamina todo a su paso y en Libia siguen cayendo sobre Gaddafi toneladas de bombas por cortesía de Sarkozy, Cameron y del Premio Nobel de la Paz (lease Barack Obama). Pese a lo anterior, el mundo para nada tiene visos de desaparecer, por lo menos en estos 3 mil millones de años. Otra cosa que desaparezca la vida humana, pero ese es otro escenario que va a pasar, ya sea por evolución natural o por factor externo, pero nada que no vaya a ocurrir.


Pero el seudoalarmismo que anda circulando en la red, es pura y simple consecuencia de la intermediación medíática que vivimos. Una invasión mucho mas sangrienta como la realizada por la Alemania Nazi en Polonia, no generó ninguna visión alarmista como las que uno puede ver por la red en estos días. Nadie dijo que Hitler al invadir Polonia iba a acabarse el mundo. Mucho menos cuando ocurrieron devastadores terremotos como el de Chile en 1960 o el de la Ciudad de México en 1985 no generaron ninguna visión apocaliptica de caos mundial.


Todo lo anterior no impide que anden verdaderos alarmistas por la red. Eso me recuerda un correo que me llegó de México a mi casilla de email el día de ayer:


Luego de la explosión nuclear a las 16:30 del domingo en Fukushima Japón, todos debemos tener precaución . Si llueve hoy o en los próximos días, NO IR BAJO LA LLUVIA. Se debe utilizar un paraguas o impermeable, incluso si es sólo una llovizna. Esto porque especialistas de centrales nucleares han señalado que las partículas radiactivas pueden llegar a la atmósfera, estar en la capa de ozono extendiéndose en todo el mundo por la lluvia; lo que puede causar quemaduras, alopecia e incluso cáncer. Por favor, transmitir esta información. No lo elimines, compártelo.


Es evidente quien empezó a circular esta cadenita  de terror es que es un verdadero alarmista, hasta irresponsable. Pero no falta quien se engancha con estas historias de terror y empieza a crecer la bolita cual chisme de vieja odiosa de barrio, pero la diferencia que incluso alguíen de las Yungas puede leerlo y ahí esta el problema: la democratización de la información implicó también la democratización de los agoreros y fatalistas.






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