jueves, 9 de junio de 2011

Cuando de Chile me voy


Ayer con mi mujer decidimos volver a Argentina desde Santiago, Chile. Como muchos de ustedes saben, tanto los vuelos como muchos pasos fronterizos entre Chile y la Argentina se encuentran cerrados, siendo la única opción viable cruzar la frontera por el Paso los Libertadores hacia la ciudad de Mendoza. Cuando llegamos a la  Terminal de Buses Sur de Santiago (lugar donde salen buses para el sur chileno como para los países vecinos), solo existía la opción a las 10:30 de la mañana de tomar una combi. Estas por lo general son vehículos para 10 o 12 pasajeros, con la fama de ser más rápidas que los autobuses y usadas (según el vulgo) por delincuentes y contrabandistas de aceite y cigarros. Las opciones no eran muchas, y frente a rumores que planteaban que paso podría estar cerrado al poco rato, decidimos subir al Chi-Ar de la foto.

Tras cancelar unos $11,000 pesos chilenos  por persona (100 pesos argentinos o 23 doláres), nos lanzamos al Cruce de los Andes. Junto a los dos chóferes, un chileno y un mendocino que se sabía todas las mañas para cruzar cigarros y demases, viajaban junto a nosotros una variopinta fauna de viajeros, como por ejemplo  un par de mujeres chilenas que iban a Mendoza a buscar aceite y cigarros, los cuales vale la pena aclarar, son mucho mas baratos que en Chile (una cajetilla en Chile cuesta unos 2100 pesos, unos 4,45 dolares o mas de 18 pesos argentinos ).

También iban como pasajeros un argentino cuarentón despedido en la terminal por su amante chilena de mas de 50, el cual aparentemente se dedicaba a eventos deportivos pero también a vender en Argentina teléfonos celulares piratas, como decía el "imitaciones originales" de Sony Ericcson. Otros pasajeros aparte de los mencionados era un señor que no habló ninguna palabra en el viaje, un par de chilenas que iban sacando fotos en el camino y un argentino que se subió en Guardia Vieja (último control chileno antes de llegar a la frontera) quien llevaba de contrabando un televisor de 21 pulgadas (los cuales cuestan la mitad que en Argentina) y una laptop para vender en Mendoza. Tras completar el pasaje, la combi comienza a subir por la famosa cuesta de Caracoles, donde nos encontramos con un mar de camiones esperando salir o entrar a Chile, lo cual hizo bastante tortuosa la salida del país



Tras pasar el túnel Cristo Redentor, Argentina nos recibe un viento blanco que nos hizo pensar en una bajada algo traumática. Por suerte fue solamente el susto. Tras llegar a la aduana binacional de Horcones, los trámites fueron extrañamente rápidos, no nos demoramos ni media hora en timbrar la salida de Chile y sellar la entrada a Argentina. Tras eso, pensamos, la llegada a Mendoza iba a ser rápida...pero a los pocos kilómetros, en Penitentes la combi decide parar ahí. ¿El motivo? una combi de la misma empresa, Chi-Ar, se le fundió la batería y los pasajeros de la misma quedaron varados desde la mañana . Lo mas tragicómico es que estos mismos viajeros quisieron cruzar la cordillera el día martes y los devolvieron a Chile tras cerrarse el paso por nevazones. Llegamos al lugar y varios de los varados quisieron subirse como sea a la combi. Entre ellas destacaba una peruana gorda que usaba pantalones ajustados, los cuales, digamos las cosas como son, no le quedaban para nada bien. Esta en un momento exigió casi gritando "podría bajarse alguno de los varones para que las damas se puedan ir"...lo cual no tuvo la recepción favorable de ningún pasajero. De ahí pudieron irse en la combi en la que viajábamos tres personas: una chilena que usaba una bufanda como turbante, un chileno cincuentón y un peruano con aspecto jipi y desaliñado que dejó en Penitentes a su acompañante eventual, la cual le reclamó pero este se fue en la combi que seguía viaje.

Tras esto, seguimos viaje hasta Uspallata, la cual fue la última parada antes de llegar a Mendoza. Uspallata, famosa algún tiempo por ser el lugar de rodaje de un filme protagonizado por Brad Pitt, sufría por segundo día el azote del viento, el cual había destruido una que otra puerta pero tenía a su gente metida en sus casas. Es aquí donde me doy cuenta que me roban un diario que compré en la Terminal de Santiago...en un comienzo me molestó la situación, pero luego llego a la conclusión que es como la cuota por viajar con la fauna variopinta que nos tocó compartir el trayecto.


1 comentario:

  1. ...Lo que se dice un 'reality tour'... No weis tanto por el diario y agradece que no te mandaron en pelota... Ja ja ja!... Saludones!

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