lunes, 5 de diciembre de 2011

Subsidios ¿Crónica de una eliminación anunciada?




Desde hace algunos días, se han sucedido una serie de anuncios por parte del Gobierno Argentino en relación a la eliminación de subsidios tanto a la electricidad, transporte público, agua y gas a los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires como a los que residen en el Área Metropolitana de Buenos Aires, conocida como el conurbano bonaerense.

Muchas voces se han alzado en contra de la eliminación de los subsidios y los menos, a favor de la decisión oficial. Aunque no sea oficialista, mantener los subsidios tal como estaban hoy en día simplemente era irracional. No era posible que en Buenos Aires se pague hasta 1,10 pesos (25 centavos de dólar) por viajar en el subte (metro) o la tarifa mínima del autobús fuera también de 1,10 pesos. Las cuentas...simplemente de risa si comparamos con otros países o con otras ciudades argentinas. En mi caso personal, en Chile, un cliente de clase media del gas natural, paga al menos 25 o 30 dólares, mientras a mi me llegan aún facturas bimestrales por 20 pesos argentinos (unos 4,65 dólares) o la de la luz. Personalmente, habría realizado alzas de manera paulatina, es decir, provocar alzas de un 10%  o 15% por semestre, hasta llegar a un precio aceptable de una manera escalonada y sin que me afecte de manera relativa las metas de inflación.

Pero el gobierno optó por el camino equivocado en su decisión de quitar los subsidios, ya que decidió pedir a los que ganan más que renuncien a los subsidios, lo cual sólo ha funcionado con los intelectuales orgánicos y farandula adicta, ya que muchos no pretenden ceder de buenas a primera sus subsidios, claro, pese a que sabíamos de que el modelo de subsidios no da para más, tanto ricos y los no tanto nos acostumbramos a pagar poco por nuestras cuentas.

Para un gobierno que fue reelecto con un 54% de los votos,  la decisión de quitar los subsidios de un día para otro suena a ajuste, me recuerda a la frase del presidente argentino electo en 1989 que decía que si decíamos lo que ibamos a hacer no nos vota nadie. Es evidente que el gobierno de Cristina Fernández tuvo un cálculo electoralista en su decisión, ya que si había problemas para poder mantener los subsidios, se debió sincerar antes, pero había que mantener el gasto y el consumo.

Ahora habrá ver que pasa, pero que era necesario eliminar los subsidios, sin duda, el problema es como se ha hecho el proceso y ahí está el problema

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