sábado, 4 de febrero de 2012

Cataratas del Iguazú



La tercera etapa del las vacaciones fue el Parque Nacional Iguazú, más conocido como las Cataratas del Iguazú. Como muchos sabrán, estas se reparten entre Brasil y Argentina, quedándose Argentina con la mayor parte. Salimos del terminal de omnibus de Puerto Iguazú, temprano, antes de las 9 am, para poder tomar el colectivo que va a las Cataratas del Iguazí. Este es de la Empresa El Práctico y cuesta  unos 10 pesos por recorrido ( unos  2,3 dólares al cambio oficial, enero de 2012). Este no dura más de 20 minutos, pero muestra al buen observador que cada vez más se está produciendo una concentración de la riqueza cada vez más enunciada, como consecuencia del turismo. Hoteles y turismo de alta gama junto con villas miseria a unos cuantos metros.





El bus iba lleno, básicamente de turistas del primer mundo (israelíes, europeos, estadounidenses) junto con turismo nacional. Llegamos pronto a la entrada del Parque Nacional Iguazú, donde cobran la entrada, unos $40 pesos  para argentinos y residentes, $70 pesos Mercosur (Uruguay, Paraguay, Brasil y Venezuela) y 100 pesos resto del mundo. Tras entrar, se llega a la estación del tren de la selva, la cual, mas que estación de tren panorámico parece una estación atestada del subte de Buenos Aires, con varios esperando en el andén que pasara el dichoso tren. Espectáculo similar sucedería en las estaciones del tren de la selva Garganta del Diablo y Cataratas. Hordas de gente serían nuestra compañía en casi todo el recorrido, el cual lo hicimos en 6 o 7 horas.



Ese es el gran pero de ir a las Cataratas del Iguazú. No digo que no valga la pena, pero tiene el gran pero de que pasa lleno de gente en el verano. Las hordas de turistas, nacionales y extranjeros hacen imposible disfrutar la naturaleza. Es casi una quimera poder recorrer tranquilo el parque. Por todos lados, aparecen turistas tratando de sacarse fotos como obsesos sobretodo los que les sacan las fotos a los monitos que andan por el parque, otros comiendo y tirando basura e incluso pegándole a los coatíes que circundan los senderos del parque.



En suma, en vez de disfrutar las Cataratas del Iguazú, para mi fue algo más cercano a subirse al subte a las 9 de la mañana, es decir, ser parte de una lata de sardinas. Ojo, no estoy recomendando ir, vale la pena, el espectáculo de la naturaleza es único en las Cataratas del Iguazú, pero no vaya en verano.




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