martes, 27 de marzo de 2012

Trenes de Buenos Aires: Línea San Martín




Debido a mis actividades, viajo mucho hacia el municipio de José C. Paz. Por ello tengo que usar el Ferrocarril de la Línea San Martín, la que viaja desde Retiro hasta José C. Paz y Pilar, el cual usa unas viejas locomotoras estadounidenses para trasladar los desvencijados vagones, de por lo menos, 40 o 50 años, algunos forrados en cartón, donde viaja  sentada o parada o incluso colgando de la puerta, tanto la esperanza con la resignación, la marginalidad y la pobreza.



En uno de esos tantos viajes, y tal vez, como consecuencia del trágico accidente de Once, cualquier problema que tengan estas viejas locomotoras, genera una sensación de inquietud en el pasaje. Tal situación pasó nuevamente en el tren con destino Pilar al mediodía del viernes pasado, el cual lo abordé en la estación Chacarita (a un costado de la estación del subte Dorrego). Tras un viaje normal, llegamos hasta la estación Caseros donde el tren paró y se quedo estacionado un buen rato, hasta el momento que nos avisan que tenemos que bajar de los vagones para tener que esperar la siguiente formación. Un mar de gente salió de los vagones para esperar  el siguiente tren, colapsando la pasarela que está instalado a un costado de la boletería de la estación Caseros. Era tal el número de personas que subía callada por las escaleras de la pasarela que pensé en algún momento que esto se nos desplomaba. Pero por suerte la pasarela pudo resistir a esa verdadera avalancha de personas que iban a abordar el tren.



Llegamos al andén donde debíamos esperar el tren, pero este a los pocos minutos colapsó de lo lleno que estaba, teniendo muchos que bajar para poder abordar el tren. Ver esto, me confirmó el hecho que más allá de las palabras de buena crianza que mencionan algunos políticos de turno, el tren está abandonado a su suerte. Las inversiones que dicen algunos que se han hecho, no se ven, salvo en los que se quedan con los dineros y lo invierten en su beneficio.




Lo que escribo acá no es nuevo para quienes tienen que viajar en tren todos los días, para poder llegar a su trabajo, Estar condenados a un servicio de cuarta categoría donde van como ganado es el sino de un  país que tuvo la mejor red ferroviaria de América Latina, la cual se encuentra reducida a trenes en estado calamitoso, a estaciones colapsadas y a viajar en lata de sardinas sin mantenimiento que en cualquier momento se descarrilan o chocan, siendo potenciales ataúdes con rieles.



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