viernes, 4 de mayo de 2012

Damas y caballeros: tenemos kirchnerismo para rato




Pese a los garrafales errores cometidos, pese a las ominosas caídas durante estos años, pese a enfrentar duros golpes, e incluso a sus contradicciones que llegan a ser alevosas por momentos, habrá que reconocer que existe kirchnerismo para rato.

¿Cómo es posible poder llegar a esta conclusión? Sencillo, en primer lugar no existe una oposición digna de mención, ya que lo que se llama oposición en Argentina es una variopinta sucesión de líderes sin mayor arrastre (algunos imitando patéticamente al padre como Raúl Alfonsín,  de grupos políticos sin mayor peso, y mas encima, ser incapaces de plantear un discurso único frente al oficialismo, el cual pese a andar a los tumbos por momentos, se ve como la única opción frente a una oposición incapaz de tener una postura crítica clara.

En segundo lugar, el kirchnerismo logró generar un menemismo 2.0, es decir, poder crear una sensación de bienestar con los plasmas a 50 cuotas, es decir, la reactivación del consumo de la clase media, con los fines de semana largos con hordas saliendo de las ciudades, en otras palabras, una sensación de que pese a las inequidades existentes, de que un porcentaje no despreciable de argentinos quedó fuera del mercado, crear una sensación de una economía de consumo en la población, sobretodo en la que se encuentra asalariada formalmente, generando una posibilidad de endeudarse, tal vez no como en el 1 a 1, pero por lo menos saciar sus ansias de consumo heredadas de dicho pantagruelico periodo.


En relación a los medios, el kirchnerismo y sus aliados lograron crear el mito de la "Corpo", "los medios hegemónicos" con palabras sacadas de sociología de manual, generando la imagen de una malvada corporación mediática que obstruye los planes del gobierno nacional y popular y en circunstancias de que los medios afines y estatales son tan o mas poderosos como el opositor grupo Clarin. Esto, mediante  un programa de cuarta como lo es 6,7,8 en la Televisión Oficial, demostrando sin querer que los medios no son el cuarto poder, ya que si fuera por eso, el grupo Clarin ya hubiese derrocado a Nestor Kirchner o a Cristina Fernández sin mayores problemas.

Derechos Humanos: Pese a que Néstor Kirchner ni Cristina Fernández fueron activos militantes en dictadura, tuvieron la valentía política (o oportunidad) de tomar la bandera de los derechos humanos y hacerla propia. El acto simbólico de sacar el cuadro de Videla y los no tanto de derogar la ley de amnistía, la de punto final y de obediencia de vida, dieron al kirchnerismo una legitimidad en derechos humanos complicada de cuestionar, sobretodo cuando las custodias morales como Madres y Abuelas de Plaza de Mayo se hacen fervorosamente kirchneristas.

Orgullo Nacional: Una cosa que hay que reconocer al kirchnerismo es que devolvió el orgullo nacional de los argentinos. Tras la derrota militar en Malvinas, la caída de De La Rua y la  devaluación del 2001, la autoestima nacional estaba por los suelos. El hecho de darle un nuevo aire a lo de Malvinas y la expropiación de YPF, han devuelto queramos o no, un orgullo nacional a una sociedad que ya no creía en si misma y se veía derrotada y sin vitalidad. YPF es un impulso único, ya que esta representaba el desarrollo argentino del siglo XX en manos del Estado...cuya bandera ha sido retomada hoy, abriendo un imaginario ya olvidado para muchos, la Argentina potencia, que tiene todo para ser rica pero siempre fracasa. Hoy se abre otra oportunidad para cumplir con el destino manifiesto y el primer paso es controlar YPF.


En otras palabras, si no ocurre una crisis como la del 2001 (imposible en estos días), nada puede detener al kirchnerismo. La oposición no existe, los medios no son tan poderosos como se venden y el hecho de cubrirse con la bandera de la nación, le da al kirchnerismo aires únicos que nada lo puede detener.

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