sábado, 8 de septiembre de 2012

Shelter/Podslom: Punks are not dead!!!!



Shelter (Podslom) es una película búlgara del año 2010 y llama la atención. ¿Por que? por tratar la transformación de un chico de 12 años en punk. Y un espectador de más de 30 años se preguntará de inmediato ¿existen los punks todavía? No que se habían muerto con Sid Vicious, que The Clash se vendió al vil dinero o que Los Ramones armaron la banda en el cielo. No señores, al parecer aún existen y se reproducen en Bulgaria.

El director, Dragomir Sholov, quiere mostrar una familia en tensión, en franca descomposición al mostrar al hijo de 12 años transformarse en Punk. Al parecer el entorno donde ha crecido Radostín (el niño candidato a Punk) es el ideal para que se haga punk: un padre autoritario y una madre negadora de la realidad. Además la escenografía del hogar, social y la  urbana no ayuda: una ciudad gris, llena de edificios en bloque, sin gracia ni belleza, al igual que muchos barrios de Santiago (Villa Los Presidentes o Rotonda Rodrigo de Araya por ejemplo sería una Bulgaria sin problemas, imagínense si la Unidad Popular hubiese triunfado, Santiago sería una ciudad gris como pocas) como que hacen que los habitantes más pequeños se predispongan a hacerse punks como es el caso de Radostin, el niño candidato a Punk.



Shelter/Podslom parte con la desaparición de Radostin o Rado, quien debió de volver un viernes en la noche, pero se aparece el lunes en la mañana, pero el pequeñin vuelve acompañado de una chica algo mayor, punk. El padre no sabe que hacer, la madre feliz con la presencia del pequeño vuelto al redil, pero al rato, llega otro invitado: un punk, Tenx, aparentemente un fiel seguidor de los ya casi jubilados The Exploited. Los invitados (la chica y Tenx) se quedan a comer , generando todo lo que viene después.

Shelter/Podslom es un filme que usa al chico que quiere ser punk para mostrar la incapacidad de algunos de adaptarse a lo que sucede, de no ver que muchas veces los cambios son más profundos que lo que parece y tener una vida segura no es garantía y que eso es una fachada para tapar las miserias cotianas y eso Dragomir Sholov lo muestra con una gran maestría al mostrar en un filme de ambiente gris, la crisis de la familia poscomunista que no se adaptó a los cambios que significó la caída del muro.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Acá puedes opinar libremente, no hay censura previa.
¡¡Aprovecha la oportunidad de decir lo que quieras!!