martes, 4 de diciembre de 2012

Pan y circo: el chori y la coca

El Chori y la Coca ingredientes del Pan y Circo



Una de las cosas que siguen sorprendiendo es la persistencia tenaz del pan y circo (del chori y la coca, de la torta y la coca, del plan social y la coca) en la vida política de este lado del charco, o sea en  América Latina. Pese a las cacareadas intenciones de varios progres que el pueblo es el actor central de las democracia, este sigue siendo un arroz graneado, un mero acompañamiento, que sólo son la escenografía para legitimar al referente, caudillo o líder de turno o para voltear el gobierno de turno.

Por lo general, los que se prestan a este pan y circo son personas que están fuera del sistema social, los que un marxismo llamaría lumpenproletariado. Ya sea por la promesa de la casa propia, de planes sociales (muchos casos, un sueldo sin trabajo a cambio) o simplemente por el  chori y la coca, un sandwich o torta, muchos de estos van a ser la comparsa del político de turno que necesita  de manera urgente un baño de pueblo para legitimarse.

Este tipo de cosas ya les he visto en más de una vez en mi vida, pero ver cerca de mi casa a la estructura de poder latinoamericana con políticos de traje punta en blanco, operadores políticos venidos del mundo universitario (sus banderas los delataban), los punteros (líderes barriales) que acarrean gente para demostrar el poder de convocatoria que tienen  y la gran masa que toma coca y come chori (choripan) sin darse cuenta o se dan cuenta y van por las migajas del sistema,  vuelven ir a la plaza una y otra vez...es hasta decepcionante que vuelvan a caer el pan y circo. Ojo, no soy nadie para cuestionar lo que hacen los demás, pero el vaso que rebalsó mi continencia en el blog, es ver a la típica operadora política de clase media que se mezcla con el pueblo, pero a la vez, arranca de la concentración en taxi, reafirmando su distancia de clase.

Es lamentable pero no hemos cambiado nada, al dejar que la política tenga la lógica del chori y la coca, simplemente estamos sembrando las semillas de nuevas tormentas autoritarias, no ahora, pero al largo plazo las tendremos desatadas.  Estamos viviendo en democracias débiles, donde  votan muchos y se aprovechan los mismos de siempre y la cacareada democratización no sirve de nada si los sectores populares van solamente acarreados marchando por el pan y circo. Para pensarlo.

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