sábado, 16 de febrero de 2013

Bondis de noche en Buenos Aires

Bondis de de día, grisáceos
Una de las particularidades que se pueden ver cuando se  vive en Buenos Aires, es cuando se viaja en colectivo o bondi, como son conocidos acá los peseros, micros, movilidad, guaguas o como quiera llamarlo el lector, es la pintoresca luminosidad que tienen muchos de estos cuando andan de noche por las calles de la ciudad.


Bondis de noche, telos con ruedas
Al caer la oscuridad a Buenos Aires, muchos de los micros dejan la grisasea escenografía diurna con la que circulan por las calles y avenidas para transformarse los bondis de noche, es decir,  en verdaderos antros de perdición andantes, una mezcla de cabaret barato y telo (motel) de barrio, donde los trabajadores y estudiantes junto a los piratas y vampiros de la noche, las ninfas del subdesarrollo además de los borrachines consetudinarios de turno buscan su destino por un Buenos Aires cada vez más absorto en su cada vez menos elegante decadencia, pero que igual atrae a locales y extraños, como si fuera la niña caprichosa de toda la vida, pero con un ropaje que le es ajeno pese al tiempo que lo lleva puesto y que aún le cuesta asumir.

Por ello si se quiere hacer una mejor idea de lo que es Buenos Aires hoy en día, más que yendo a la cancha a ver a River y Boca o ver esos espectáculos de tango armado para los turistas,  es que pueda tomar alguno de los tantos bondis de noche y lo vea por si mismo, el cual recorrerá por la Avenida Corrientes, Rivadavia, Córdoba, Santa Fe, Eva Perón, Alberdi o cualquier calle de esta ciudad, por donde circulan los bondis de noche, los que son unos verdaderos símbolos kitsch de la bipolaridad de sus habitantes, aún seducidos por la falacia de la desnutrición hecha moda y del psicoanálisis fetichista. No lo olvide, los bondis de noche en Buenos Aires, son realmente un espacio único que merece ser conocido si se pretende entender a esta ciudad más allá de los estereotipos.


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