sábado, 20 de abril de 2013

Lo que nos dejó el #18A

#18A
El pasado jueves se dio tal vez una de las manifestaciones con mayor convocatoria en los últimos tiempos, el llamado #18A. Más allá de que si el lector es un convencido opositor o kirchnerista acérrimo (como los que leen Página 12 o ven el infumable 678), hay que tomar nota que hay un sentimiento de molestia que aparentemente es transversal en la sociedad argentina, el que al parecer no es sólo de las señoras con abrigo de Recoleta ni los oligarquicos dueños de estancias de la Sociedad Rural, como ha querido caricaturizar cierto sector del oficialismo. El problema del movimiento, más allá de sus buenas intenciones, es la falta de liderazgo. Sabemos quienes son los kirchneristas, sus grupos, organizaciones, sus pecados y virtudes ¿y la oposición? Esta consta de un partido con presencia nacional en capa caída  como lo es la UCR,  un alcalde de derecha que nunca está en la ciudad de Buenos Aires cuando hay problemas (Mauricio Macri), un pequeño partido de clase media urbana como el Socialista que lidera una variopinta alianza de grupos sin mayor presencia ni conocidos por el gran público, salvo por una pseudocalenturienta diputada (Vicky Donda) más conocida por sus tetas que por sus argumentos, sindicalistas de actitudes no muy santas y hasta no hace mucho aliados de Cristina Fernández. junto a un montón de grupos heterogéneos que van desde las viudas de Videla y el Proceso (si, quedan algunos) hasta progresistas desencantados del kirchnerismo. Esta oposición tal como está no es rival para el kirchnerismo, dado que aun no tiene líderazgos nacionalmente reconocidas ni estructuras formales, ni estrategias ni alianzas, ni nada, sobrepasados por los hechos la mayoría de las veces. Mientras que el kirchnerismo al ser lo único estructural que existe, se levanta y se ordena pese a la corrupción, inflación y mal manejo, además de los cada vez más frecuentes desvaríos de Cristina Fernández, muchos de los cuales son vía twitter.

Pero usted amigo lector, me dirá ¿y el #8N y el #18A?   si, fueron multitudinarias, eso no se niega, pero estas manifestaciones fueron espontáneas, convocadas en redes sociales y con el boca a boca, no convocadas por la oposición (no podemos negar que Clarin las animaba tanto por el diario, de mayor tirada en la Argentina, como por Radio Mitre y su periodista estrella, Jorge Lanata) la cual llegó tarde mal y nunca a sumarse a la convocatoria.

El desafío de manifestaciones de estos verdaderos indignados con la corrupción, la desidia oficial ante situaciones como las inundaciones en La Plata y la Tragedia de Once, el discurso de amigos/enemigos proveniente del oficialismo, todos antecedentes de la caída libre de una sociedad como la Argentina,  la cual tuvo todo, absolutamente todo (capacidad industrial, riquezas naturales, clase media y popular instruida) y que ahora enfrenta problemas del subdesarrollo (Ninis, descrédito institucional, crisis del orden social, servicios públicos que no funcionan y una aparente concentración de poder más propio de régimenes monopartidistas que de democracias). Esta manifestación más que en contra de Cristina Fernández, es contra todo un orden de cosas. No se puede obviar el reclamo, no es joda, no es el de 4 viejas que se juntan a tomar el Te en Las Violetas ni de 4 compadritos que se comen su muzza en Güerrin ni de algunos miembros de clases medias provincianas. Es algo mas complejo que si no se toma en cuenta el mensaje de la sociedad, puede generar una nueva clase de indignados, muy diferentes a los españoles hijos del estado de bienestar. A ver que sucede, pero dependerá la solución de la sociedad entera y no sólo de un sector de la misma

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