martes, 18 de junio de 2013

¿Revolução no Brasil?

Rio de Janeiro, Brasil

¿Revolução no Brasil? En estos días es lo que muchos se preguntan al ver las imágenes de las protestas en varias ciudades brasileñas, desde Porto Alegre hasta Fortaleza, pero con gran virulencia en Río de Janeiro y sobretodo en São Paulo, las que han remecido la sociedad brasileña como nunca se ha visto o por lo menos, los adultos latinoamericanos, como el que escribe, tengamos memoria.

Cualquiera que sepa de Historia brasileña, sabrá que los militares salieron a mediados de los 80 sin mayores problemas, dejando todo amarrado a los civiles, los cuales gobernaron sin pena ni gloria  (Collor de Melo fue el más decadente ejemplo) hasta Fernando Henrique Cardoso a mediados de los 90, quien hizo fuertes reformas neoliberales y que prepararon el camino para el más grande reformista de la Historia del Brasil contemporáneo, Lula, quien hizo fuertes esfuerzos en sacar a millones de la pobreza, crear una nueva clase media y sentar las bases del desarrollo brasileño. Luego de dos períodos, la sucede Dilma Rousseff, de un perfil más tecnocrático pese a su pasado político quien se encuentra con que todo lo maravilloso del modelo generado por Henrique Cardoso y desarrollado por Lula no lo era tanto.


A diferencia de otros países, la sociedad brasileña no era políticamente muy participativa, sobretodo si pensamos que existió voto coaccionado por parte de los Coroneles (coroneís en Portugués), una especie de señores feudales rurales que persistieron en el Brasil republicano, quienes por décadas controlaron el voto rural. Además el sedante que ha sido el fútbol y el "espíritu de fiesta"  ha  ayudado a mantener la atención de la sociedad en otras cosas (aunque parezcan chiclés, no lo son, los brasileños se lo toman muy en serio) y ha ayudado a mantener un estatus quo de inequidad permanente, herencia de la esclavitud y del sistema colonial implantado por los portugueses, donde los blancos son casi toda la clase alta, 3/4 de la media y hasta el 90% de la clase política, mientras que el resto (blancos pobres, negros y mulatos) se quedan con las migajas...ejemplo de esto, que un estado como Bahía (donde se ubica Salvador) con una fuerte presencia afrobrasileña en su población, tenga la mayor parte de su clase política de raza blanca sin haber personas de piel más oscura ocupando cargos de importancia. Lo peor de esto, es que Brasil ha crecido autoengañandose con la idea de la democracia multirracial, en circunstancias que los bienes políticos y económicos se los quedan muy pocos y casualmente, los de piel más clara. Algunos dirán ¿y las nuevas clases medias brasileñas? si, es cierto existen, pero hay que ver si tienen influencia en el entramado social a mediano y largo plazo o son sólo comparsas de los que realmente tienen el poder, como sucede en Chile o México.

Esperemos que lo que sucede ahora en Brasil no sea como la Spanish Revolution que al final se desinfló, sino que los indignados brasileños (y latinoamericanos) tienen y tenemos mucho más que decir, por vivir en sociedades mucho más injustas, es más, injustas estructurales, lo que marca una obscena diferencia de la Europa del bienestar.

Ojalá que pueda ser algo más que disturbios, que pueda ser una Revolução no Brasil, que bien les haría falta. Si a los brasileños les va bien, el movimiento que surja pueda ayudar a otras sociedades que se encuentran somnolientas por la pesada siesta del lucro y del libremercado, que tiene a muchos atontados. A esperar que sucede y suerte en ello!


1 comentario:

  1. Hola Pato!
    Me pareció mucho mejor tu análisis de que algunas que tengo leído por acá!
    La voy a compartir en Twitter y facebook!

    Saludos
    Denise

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