jueves, 7 de noviembre de 2013

Libros

Libros: lectora en el subte

Libros...casi ya son piezas de museo, la humana ha dejado de ser una civilización basada en la lectura, puesto que hemos pasado a ser una sarta de individuos (ya no hay proyectos sociales colectivos masivos....el resto es sarasa aunque duela) que conocen a duras penas  lo que sucede a su alrededor y fantasea sus imaginarios a través de la imagen, pero aún hay gente que apuesta a la lectura en papel. Es cosa de subirse al subte o a algún colectivo en Buenos Aires, donde no es para nada infrecuente ver gente (eso sí, la mayoría mujeres) leyendo libros de todo tipo, muchas veces absortas en su lectura independiente de lo que les rodea. Ya sean alguna novela de moda como las 50 Sombras de Grey o algún libro de psicología o de auto ayuda, tipo Pilar Sordo, estas lectoras compulsivas adornan los carros del subte y las diversas líneas de micros de la ciudad.
Pero si uno entra a una librería hoy en día, ¿que crees con que te vas a encontrar en los anaqueles de las librerías, como por ejemplo, las de la calle Corrientes, no te encontrarás con la colección completa del Ciego Borges, Cortazar o Sabato, no, entras a las librerías, cualquiera y es más fácil ver a Osho y/o similares en los libreros. Esto me hace pensar en uno de los lugares comunes que existen sobre Buenos Aires en América Latina...(y que me hizo ir por primera vez a esta ciudad, comenzando un largo romance con ella que dura hasta hoy) el de los libros baratos. Sí, son muchos más baratos que en Santiago, Lima o Montevideo, pero ¿quienes compran o quienes los leen? Si fuera así, Santiago sería una ciudad de lectores con todos los que viajan a comprar libros a Buenos Aires...pero no es así. Pero bueno, esa es otra historia. 

Libros: Osho a lo bestia
Volviendo al tema de este posteo, si, puede sonar una crítica intelectualizante (si...el vicio de origen me delata), pero pasar de leer a Borges, Neruda, García Lorca a leer a Osho y a Jodorowski (que tiene mis respetos como cineasta, pero esa es otra historia) habla que el eje de la búsqueda de lecturas de un porcentaje para nada despreciable de la clase media acá en Argentina como en buena parte del mundo, refleja una cosa...que pasamos del centro social a un centro individual, que hemos achicado nuestro universo, el cual antes era la clase social o la patria, el cual ha  pasado a nuestro ser interior, lo que ejemplificaría que estamos dejando de ser sujetos colectivos a ser meros individuos ¿Un cambio inevitable? tal vez, no es el espacio para discutirlo, pero si pensamos la historia de la cultura occidental, para allá íbamos, con tropiezos pero esa era la ruta.

Pero los que creen en algo más allá que los libros son sólo Osho, Pilar Sordo y todos los charlatanes de la autoayuda (si, las librerías son más que eso, lo se, pero son de los que más se venden y mal que mal, es un negocio no una obra de caridad), los que somos de la vieja guardia librera (libros de ciencias sociales, humanidades y literatura) nuestra esperanza  en Buenos Aires no está en las librerias, sino que en las estaciones del subte, donde en varios de sus kioscos de revistas, se puede ver una variedad algo más amplia que en las librerias, lo cual nos deja con una esperanza, aunque en el fondo, ya creo que somos una especie en extinción.

¿Y tu, que piensas?

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