miércoles, 15 de enero de 2014

Defensa del consumidor de la Ciudad de Buenos Aires¿defiende al ciudadano o a la Gran Empresa?


Defensa del Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires ¿sirve para algo?

Por una serie de desavenencias con unos resúmenes de cuenta con una tarjeta de crédito de supermercado (Cencosud) junto por una serie de prácticas abusivas realizadas por esta empresa decidimos hacer una queja ante la Defensa del Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires, donde tras una serie de requisitos, tuvimos que hacer un escrito formal de los motivos de la queja, el cual fue entregado y se nos otorgó una fecha X para la llamada audiencia de conciliación. Cuando se hace una denuncia de este tipo ante empresas multinacionales como lo son los dueños de Jumbo, Vea y Disco (al menos en la Argentina), uno cree que al menos se puede contar con una base jurídica que proteja de manera efectiva los derechos del consumidor, pero no es así, ya que en la práctica uno se queda en pelotas frente a la arbitrariedad de las empresas que hacen lo que quieren y la inacción del consumidor, que por su pasividad, uno pensaría que están coludidas con dichas empresas.

Tras esperar unas semanas para la audiencia de conciliación, donde a pesar de hacer la denuncia y que esta llegó a manos de los encargados del departamento jurídico de Cencosud, ellos han hecho un incesante acoso telefónico ya sea con grabaciones o por operadoras de callcenter que no tienen ni idea de los reclamos y quejas realizadas....entendible, si están a 7,000 kilómetros en un callcenter ubicado en Bogotá, Cali o Medellin ganando 2 o 3 pesos con el fin de romper las pelotas a los clientes de esta multinacional u otras, ya que son empleados subcontratados, cual Malik en Slumdog Millionaire.

Volviendo al relato principal,  la funcionaria de Defensa del Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires sólo coloca dos sillas dejándonos a nosotros ante una poco simpática (francamente una hija de mil p...) que venía en nombre de la multinacional del retail, la que se pasó por cualquier lado nuestras denuncias, haciendo caso omiso a nuestras quejas, más preocupada de su teléfono móvil y su librito de metafísica, repitiendo como mantra los argumentos de la compañía. Más allá de que quedamos en un cuarto intermedio (pausa) donde definiremos de manera definitiva como saldremos de este entuerto.

Pero más allá de ello, quedan claro algunas cosas:

- Los consumidores siempre pierden y la empresa tiene la razón: por mucho que hagas quejas y uses a tu favor la institucionalidad del estado, siempre quedarás en bolas frente al gran capital. Ya sea por la fuerza del $ o de los contactos, ellos (las empresas) tendrán mayor capacidad de lobby que cualquier denunciante, ya que si este quisiera llevarlo a una arena judicial, sólo logrará empantanar la situación.

- Las empresas nunca reconocen sus errores, siempre evaden responsabilidades y por lo general, se las traspasan a sus clientes. Si uno se equivoca, se te lanzan encima y si ellos se equivocan, con suerte te dicen "lo siento"

- La institucionalidad del Estado, en este caso, representada por la Defensoría del Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires es un ente pasivo que con suerte sólo presta un par de sillas y no defiende al consumidor, sino que te deja inerte frente a las empresas que pueden hacer lo que quieran con el consumidor.


Por lo menos ya nos quedó claro, nunca más una tarjeta de un supermercado ya que son unos chupasangres que viven de los intereses y que no se hacen responsables de sus errores. Gran decepción resultaste Cencosud, otro chanta más a la lista de impresentables que pululan por nuestras calles.

Otra arista de lo mismo lo puedes leer acá


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