martes, 13 de mayo de 2014

Feria del Libro o como un bloguero escucha escritores


Una de las cosas que hago una vez al año es ir a la Feria del Libro en Buenos Aires. Desde que vivo en esta ciudad, trato de darme una vuelta aunque a veces no haya mucho dinero para comprar, pero el hecho de poder ojear algo que después pueda buscar con calma, es algo único. Siempre, en las ciudades donde he vivido o visitado, he ido a sus ferias, algunas monstruosas como lo es la FIL de Guadalajara, interesantes como la del Palacio de Minería en el DF mexicano o aspiracionales como la FILSA de Santiago, algo se encuentra. Y la Feria del Libro de Buenos Aires para mí no es la excepción..algún libro pendiente, alguna cosa inesperada o un clásico, siempre están a la vuelta de la esquina.

Esta visita, a diferencia de las anteriores, no sólo iría ver los textos en los diferentes stands, sino que en esta ocasión, me dediqué a escuchar escritores, algo realmente necesario para quien postea en blogs y a la vez, también escribe artículos de Ciencias Sociales y Humanidades, ya que es bueno saber desde donde se paran otros. Este fue el caso de la presentación de la obra de César González, un escritor y cineasta autodidacta  del Barrio Carlos Gardel en el conurbano bonaerense. Para quien no lo conozca, González es un caso atípico, dado que viene de la Villa Miseria (población callampa, barrio, favela, cantegril), es decir de la marginalidad urbana y suburbana argentina y sin duda, es un producto de ella: años de estar en el borde del entorno social, lo llevó al camino clásico: delincuencia, pero estar al borde de la muerte, encontró en la literatura su camino propio. Pero volviendo a la presentación de César González, este se paraba con una personalidad única, propia de quien ya ha vivido más de la cuenta (pese a tener sólo 25 años) y sabe que está jugando (en algún sentido) los descuentos, parándose frente a un público de clase media argentina blanca y educada con toda la rabia contenida de vivir años viendo como los otros han disfrutado los milagros de la convertibilidad como de la década ganada, mostrándoles con aplomo y hasta soberbia de que es un sobreviviente y que puede producir arte pese a todo.

Luego de escuchar la presentación de Cesar González, recuerdo que a las 18:30 horas en el salón Victoria Ocampo, estaba Pedro Lemebel, uno de mis escritores de referencia por varios años, uno de mis héroes literarios junto con ese antisocial notable de Roberto Bolaño. Proveniente del mundo popular como González, pero con una carga particular, el hecho de no sólo ser alguien proveniente de las capas populares (que en cierta manera fueron su escuela y le da su toque particular) sino que también es el más visible abanderado en el mundo del arte chileno de la lucha Gay de los últimos 25 años, lo que lo hacen un tipo único y respetable. Legendaria Yegua del Apocalipsis, artista visual y de performance, supo transformarse en el cronista del pop art chileno, su mezcla de loca perdida, adicta al cine, a la cultura popular chilena y su lenguaje junto con su devoción abierta al melodrama mexicano, creo en Lemebel un personaje único, digno de una cátedra de estudios culturales en si mismo. Me acuerdo que sólo una vez había visto en acción a Pedro Lemebel, en una presentación hace algunos años atrás en la sede de la CUT, a pasos del Palacio de La Moneda, en Santiago, donde después de su presentación, el cóctel eran empanadas y vino tinto, un guiño romántico a la perdida "Revolución con Empanadas y Vino Tinto" de la Unidad Popular, reafirmando su postura de ser parte de una izquierda, no institucional, sino sentimental y popular con su cuota de yegua loca, una izquierda Lemebel con todo lo que eso significa.

El Pedro Lemebel que me tocó ver en la versión 2014 de la Feria del Libro de Buenos Aires, no era la tímida loca que se paseaba por las librerías del Barrio Bellas Artes de Santiago, sino era una diva pese a todo. ¿Por que digo pese a todo? Pese a estar hecha mierda su voz (estaba recién operado de la laringe), ofreció un espectáculo único, donde hizo un recuento de su obra y su fascinación con el cine y el melodrama,  elementos que sin duda han marcado su obra.

Tras escuchar a dos escritores, uno que está haciendo sus primeras armas como César González y otro un verdadero clásico como Pedro Lemebel, salí de esta Feria del Libro 2014 con la intención de escuchar más y de leer menos, si, leer menos, ya que es bueno escuchar a veces lo que ocurre más allá del teclado de la computadora o del libro que se tiene en la mano, sino que es bueno comenzar a mirar y escuchar lo que sucede alrededor, ya que a pesar de que el medio puede condicionarte, abrirse a lo que te rodea y seguir tu camino pese a todo, como lo hicieron González y Pedro Lemebel, es la mayor enseñanza que pude lograr en este supermercado de los libros y autores que son las Ferias del Libro.


Más sobre César González, lo puedes ver en su blog

Más sobre Lemebel y como lo vío Clarín, lo puedes leer acá 

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