lunes, 5 de mayo de 2014

Los Ninis ¿son productos no deseados de la modernidad?


Los Ninis ¿son productos no deseados de la modernidad?
 Hace algún tiempo escribí en una plataforma online algo sobre los Ninis, este término tan de moda en la Argentina u otros países de la región que describe a quienes no estudian ni trabajan, demostrando de manera fehaciente el fracaso de los modelos de integración social, no solo en este país sino que también en buena parte de América Latina. Quienes hablan hoy en día en los medios o en el gobierno sobre los Ninis no han descubierto el fuego ni mucho menos, sólo se han topado con un escenario que queramos o no, ha dejado las márgenes de la marginalidad escondible y no me refiero sólo a las estadísticas, sino que los vemos todos los días hurgar por la basura de la clase media, pedir limosna en la puerta del banco para ver si les cae un billete o una moneda o simplemente consumir su vida a costa del paco, pasta base o cualquier droga que enriquece tanto a narcotraficantes y a todos que entran en la cadena del consumo al hacer circular el dinero proveniente de esos chicos sin esperanza.

Todo este poco alentador escenario, nos demuestra rabiosamente que estamos frente al fin de un modelo de integración social (a veces, no más que una escenografía mal pintada) basado en la escolaridad formal y la participación política clásica. Quienes hemos crecido con este modelo positivista (educación y progreso), nos hemos olvidado de un factor fundamental, que es el hecho de que todo modelo social latinoamericano se basa empiricamente en la sabana corta...tapamos un lado pero otro queda descubierto... gastamos en Universidades pero tenemos educación primaria o secundaria deficientes con tasas de deserción cada vez más preocupantes y cada vez, los modelos tradicionales de ascenso social son sobrepasados en amplios sectores del mundo popular en Rosario, Villa 31, La Pintana, Complexo do Alemão o Guadalajara por aspirar a ser gatilleros, narcos como Pablo Escobar, los Monos o el Señor de los Cielos u en el caso de las chicas, ser botineras o novias de narco... que en la mayoría de los casos si llegaran a serlo, vivirán poco, pero disfrutaran de lujos y riquezas que bien valen la pena el sacrificio, según este nuevo modelo de ascenso social en boga.

Esto último nos demuestra empíricamente que ningún país latinoamericano, ni siquiera Chile, tiene un nivel de vida -ni estado de bienestar- similar al que tiene el mas pobre de la Unión Europea. Pese a todo el crecimiento de las últimas décadas..aún estamos lejos de Portugal o de Grecia (pese a su atroz crisis financiera).  Lo anterior nos lleva a pensar que en las sociedades donde hay cada vez más Ninis, no hay una capacidad de reacción clara, ya que en muchos casos sería cuestionar el modelo social vigente, reconocer fracasos o asumir que el camino tomado ya no funciona o no se adapta a las transformaciones sociales de las últimas décadas, sino que por el contrario, hay un vacio de poder que ha generado en muchos de estos entornos, un verdadero espacio anómico que cuestiona de facto la democracia como integrador social.  Este escenario del surgimiento del fenómeno de los Ninis, es en cierta manera el caldo de cultivo de muchos de los problemas que enfrentan las sociedades latinoamericanas y a la vez, un triste recordatorio de que las modernidades latinoamericanas son de 2 o 3 velocidades, no de una aunque se entreguen millones de computadoras, ya que no basta con entregar la herramienta sino cual es el uso social y simbólico que esta posea en el entorno social.  En otras palabras, como cualquier creación o artilugio social, la modernidad en latinoamerica ha creado su propio producto no deseado, que en este caso son los Ninis y que sigue estando perpleja dado que son creaciones de su propio seno y no sabe que hacer con ellos

¿¿Que nos queda?? más allá de ver que los Ninis no son sólo un discurso académico sino que uno de los problemas sociales más complejos existentes en Latinoamérica hoy día, ya que son productos no deseados de las modernidades de 2 o 3 velocidades en que están la mayoría de las naciones de América latina. Dependerá de que la sociedad asuma sus limitaciones y comience a repararla antes que tengamos una sociedad con una nueva clase de excluidos que puede hacer poco viable cualquier pacto social. Ese es el desafío y depende de todos asumirlo.




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