viernes, 6 de junio de 2014

Cines viejos, amistades y los Cazafantasmas

Afiche de Los Cazafantasmas (fuente Wikipedia)
Ayer como consecuencia de una publicación de una revista de cine (La Cosa) en  Facebook donde se mencionaba el reestreno de los Cazafantasmas (Ghostbusters, 1984), me cayó derechamente el viejazo....casi  30 putos años que fui a verla al cine, al ya fenecido cine Rex de Viña del Mar. Me acuerdo perfectamente el día, fue en diciembre, habíamos terminado las clases y yo había zafado apenas de mi peor año en el colegio hasta ahora (notas como las pelotas y sumado a lo que hoy llaman bullying, no eran el mejor panorama para un tipo de 12 años) así que para celebrar que pasamos a 8vo básico, fuimos con otros compañeros a ver a los dichosos Cazafantasmas. El lote que fuimos a ver a los Cazafantasmas era realmente pintoresco y variado, casi de película gringa: un hijo de comerciante clasemediero que se transformaría en scout y a la larga en un eterno peter pan, un chico judío y medio facho pero en esa época no había desarrollado la enfermedad del fascismo, un hijo de italianos algo canchero pero 0 exito con las minas y yo, un flaquito hijo de carpintero y dueña de casa, bastante pelotudo y provinciano, recién incorporado a ese grupo de clasemedieros de suburbio. Fuimos desde Villa Alemana hasta Viña en uno de esos trenes ( para los lectores sub20: había algo llamado trenes antes del Merval) en el cual fuimos haciéndonos la idea de que onda sería la película, en otras palabras, con toda la imaginación de chicos de 1984: sin 4G, sin Internet, sin smartphones pero bastante alimentada por la televisión y el cine.

Llegamos, fuimos prácticamente corriendo al Rex a comprar las entradas (fuimos a la matinee) y zas: una película mejor de lo que imaginábamos, con un Bill Murray como el demente doctor Veckmann que se robaba la cinta haciéndose el lindo con una entonces hermosa Sigourney Weaver, el Malvadisco encarnación de Gozer el destructor  y todo lo demás que sucede en dicha película. Pensemos, era 1984 y muchos de los efectos especiales son ahora risibles, pero para que la vimos en ese cine, nos pareció como si fueran reales....la magia del cine como le dicen algunos. Para que decir como salimos de ese cine...alucinando con  los cazafantasmas y para más remate, me conseguí con un tío almacenero, el afiche de Los Cazafantasmas que era la base de una promo de Coca-Cola, afiche que me duró fácil hasta 1995. Después de la pelicula, seguí 5 años con este grupo de amigos, pero en 1989 terminé el colegio y  llegó 1990, con la vuelta a la democracia  (y ver la cara del Chile real y nada agradable que dejó la dictadura) y la entrada a la Universidad, mundillo que de una u otra manera he estado vinculado hasta el día de hoy, distanciándome de este grupo de chicos con los que compartí una película y una amistad en la época del colegio....Y que tiene que ver esta historia de un cuarenton con los cazafantasmas con los cines viejos....mucho, ya que esas emociones que sentí en 1984 difícilmente las sentí nuevamente en un cine, ya que cines como el Rex ya no existan en ningún lado...., la mayoría demolidos o convertidos en templos evangélicos y ahora sólo hay cines en los shoppings y malls. Eso para mi, mató a la magia del cine de una manera tal, que rara vez voy a ver una película así de motivado con fui a ver a lo Cazafantasmas. Tal vez, las pocas películas que me generaron algo más allá fueron el Día de la Bestia de De La Iglesia, coincidiendo con mi primera etapa santiaguina y el desarrollo del humor negro en mi persona (cosa que no le generó mucha gracia a un par de novias que tuve) y la última de la trilogía de Batman de Nolan (las de Burton no las cuento, son una burla al murciélago) como que quedé paf, por fin una película que me movió del asiento (desarrollo de la historia, personajes, fidelidad al comic)...pero tengo que reconocerlo, nunca ni el Batman de Nolan, me movió la peluca como los Cazafantasmas de aquel viernes de diciembre de 1984.

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