jueves, 4 de septiembre de 2014

La muerte de Cerati o el fin de una era

Cerati (fuente: Wikipedia)
Estando fuera de casa me entero de la muerte de Gustavo Cerati. Supe de la noticia de la manera típica de esta era deslocalizada: por un Whatsapp de mi hermana que se encuentra en Chile mientras leía el diario en Colonia, Uruguay, mientras la noticia de la muerte de Cerati salía por los medios de Buenos Aires. Pero más allá de la anécdota tecnologizante y globalizadora, el fallecimiento de Gustavo Cerati era algo que mal que mal más pronto que tarde iba a suceder...4 años de coma tras un ACV no tenía muchas posibilidades de reversión...más allá del movimiento de las "sagradas manos" del músico que mencionó en alguna ocasión Leo García o de los caceroleos hechos por unos fans chilenos, realmente no había muchas esperanzas factuales, pero sin duda, muchos fans de Soda y de Cerati solista (aquí entraría quien escribe) esperábamos algún milagro pero no, no sucedió.

Pero más allá de lo lamentable de la muerte de Cerati, hay que considerar que no sólo murió el, sino que con su desaparición, también es el fin de una era, ya sea musical o cultural, es el comienzo del fin de la generación de los 80 como marcadora de los tiempos en la sociedad y con la desaparición del ex líder de Soda Stereo, comienza a fuerzas un cambio generacional, que seamos sinceros, no ha sido tan bueno como esperábamos...si, suena poco optimista, pero el futuro no se ve muy de perlas.

Todos los que crecimos escuchando Soda Stereo y posteriores, somos de un grupo etareo muy definido, cuarentones que conocieron las bondades de la democracia durante la década ochentosa (en Argentina en 1983 y en Chile a partir del triunfo del NO en 1988), dejando atrás décadas de horror y abyección en ambas bandas de la cordillera, queriendo algo de música bailable que alejara por momentos del presente gris que nos rodeaba. Quien escribe escuchó por primera vez a Soda Stereo en un dia de 1984 en su  radiocasette "Silver" en la provinciana Villa Alemana que vivía épocas de miseria como tantas, pero con la diferencia de vivirla en una dictadura que mantenía un férreo apagón cultural a la sociedad chilena, algo notorio en ciudades de provincia como la natal de quien postea.


El fin de una era: Salida del velatorio de Gustavo Cerati
Cuando escuché "Juegos de Seducción"....chuuu, pensé, suena diferente a Los Prisioneros (otra historia que merece ser relatada en otro posteo) y a cualquier cosa que escuchaba en castellano, en cuyas radios se escuchaba un limitado espectro de cantantes románticos y cumbias, nada motivante para lo que hoy llamaríamos un Ñoño. Y no eran tipos que eran de miles y miles de kilómetros, no para nada, estaban a sólo 1000 kilómetros al otro lado de la cordillera, en esa cosa enorme  y misteriosa para muchos chilenos que se encuentra detrás de los cerros y que se llama Argentina, tan cercanos y tan diferentes a la vez.  Ahí, pasados por agua por la guitarra de Cerati & grupo, pudimos escuchar de manera masiva (y pasada por agua) la new wave y dio aire a lo que se llamó el Rock Latino, bandas argentinas y chilenas de todas las calañas  que sonaron hasta el cansancio por 2 o 3 años, pero Soda Stereo, por lo menos para mi, no sólo fue una banda de moda, sino que en cierta manera crecí con ellos. No los pude ir a ver en los 80, por que para variar estaba castigado o por que el xuxesumadre de mi primo no me consiguió una entrada para el Festival de Viña, pero no importa, los ví el 96 y el 97 con mi amigo del alma (y en la segunda con mi primera novia en serio, una estadounidense que no entendió nunca nada de lo que pasaba por estos pagos).

Pero se terminó Soda Stereo, se acabó la historia con la yanki, seguí camino propio, me fui a México y ahí Cerati solista fue algo así como la música que me conectó con Sudamérica...pero no lo fui a ver nunca en México, sino que en el breve momento de la década pasada (mientras aún me reponía del fin de la historia con mi entonces novia, esta vez, no una estadounidense sino una porteña eterna aprendíz de Pizarnik y Storni, de esas que abundan en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, allá en calle Puan) que volví a mi país, fui a un festival en la cancha de la Católica donde en 2 días tocó gente como Blondie, Morrissey y Cerati, ahí me di por servido y junto con mi amigo de recitales varios, quien pasó del metal a caer en las bruces de Cerati y de Spinetta. Luego, Soda se junta el 2007, yo estaba en la mia, creyendome el cuento del burócrata académico y no lo fui a ver (y ojo, no me arrepiento ni en ese momento ni ahora) ya que me dije..."se juntan pero si no tiene nada nuevo, no tiene sentido" tal con lo que me pasaba con la política de mi país...."20 años de Concertación y nada nuevo...shao nomás".

El 2010 me vine a la Argentina y me tuve que reinventar de 0, y justo en ese momento duro de reconversión Cerati cae en coma.....hasta hoy que falleció. Pero no sólo murió Cerati el músico hoy en día, murieron los 80 argentinos (y de rebote, los chilenos) como opción a algo...ya fue y hay que partir de cero pese a todo, hay que reconvertirse y  no ser pasivos con lo que nos rodea. Crecimos escuchando la música de Soda y Cerati creyendo que podía salir el sol, no solo en nuestra banda de sonido personal sino en lo que nos rodeaba. Ojo, no creo que el tipo (pensando en el músico) creyera que iba a cambiar el entorno social, no era Mercedes Sosa o Victor Jara, pero para la gran masa despolitizada que dejaron de herencia las abyecciones de los tipos con gorra, cascos y rifles, la música que hizo Cerati fue un catalizador. Tal vez, no como queríamos, pero sin duda, a una generación la movilizó y que ahora que su muso inspirador ya está en el otro mundo, tal vez, la generación ochentosa dejó de ser motor y ahora es mera espectadora absorbida por el mercado y la rutina....descubriendo que a la postre nada cambió....pese a todo, A ver si ahora sin Cerati, los ochentosos que quedamos en ruta algo tendremos que hacer y esa es la herencia del tipo, de hacer lo que quería más allá del entorno limitante y es lo que debemos aprender.

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