miércoles, 15 de junio de 2016

Los hinchas de la selección chilena: ¿fanáticos del fútbol o monos consumistas?




Como sabrán quien escribe acá es chileno, pero ha tenido sentimientos ambivalentes frente al fenómeno del fútbol y sobretodo al de las selecciones. Claro que celebré la Copa América del 2015 pero tras lo sucedido con las confesiones de Jadué y los arreglines de Blatter en la FIFA hicieron que cayera un manto de duda sobre la legitimidad de dicha Copa, lo que me hizo tomar un grado de distancia con respecto al deporte de la pelotita. Pero con la chanta Copa América Centenario (ese afán de la Fifa, Concacaf y Conmebol de estirar el curro a niveles biblicos) ganada por Chile, con ello la vuelta de los hinchas exitistas de la selección de mi país natal, junto con ver la opinión en Facebook de Eduardo Santa Cruz, me hicieron recordar que hace algún tiempo escribí en un portal algo sobre la mal llamada "Marea Roja" (hinchas que siguen a la selección chilena en el exterior), el cual creo no ha perdido nada de vigencia:

Históricamente la sociedad chilena se ha conformado con fuertes sentimientos nacionalistas. Estos se han cimentado desde finales del siglo XIX con la consolidación del Estado Nacional, mediante la constitución de un nacionalismo de un carácter militarista, aunado por la victoriosa Guerra del Pacífico (1879-1884) frente a Perú y Bolivia y las disputas territoriales con Argentina, las que marcaron el siglo XX chileno.

Cuestionamiento del nacionalismo militar

Pero con el advenimiento del golpe militar en 1973 y la constitución del modelo neoliberal, vigente hasta la fecha, hicieron que la construcción del sentimiento nacional chileno comenzase a mutar desde el militarismo hacia otros espacios simbólicos, como lo es el deporte. Este cambio se podría explicar dado el hecho de que la unidad de la sociedad chilena se quebró tras la brutal represión de la dictadura militar, la cual de facto rompió el idilio entre la civilidad y las fuerzas armadas, base del nacionalismo chileno. Esto hizo que los sentimientos de unidad nacional, los cuales son los que le dan coherencia a cualquier Estado Nacional en la población, primero buscaran espacios como la Teletón (maratón de ayuda a niños discapacitados) desde 1978 y con el retorno a la democracia en 1990, primero hacia el Tenis, con los éxitos de Marcelo Ríos, Nicolas Massu y Fernando González y posteriormente en el fútbol de la selección nacional, sobre todo con la llegada de Marcelo Bielsa en la selección chilena.  Esta transformación de espacios nominalmente neutros como el deporte, tienen como característica el hecho de estar desprovistos de una carga ideológica compleja que genere divisiones evidentes en la sociedad, lo que permite recrear la idea de la comunidad organizada que es la nación. El hecho que el deporte se haya transformado en el espacio reivindicativo de la sociedad chilena, es porque el militarismo chileno terminó identificándose con la derecha, por ende, con los militares golpistas. Esta fractura obligó al establishment chileno como a la sociedad a buscar otros espacios generadores de la unidad nacional.

El nacionalismo neoliberal: La Marea Roja

Este espacio fue el deporte. Pese a no tener Chile una historia deportiva relativamente exitosa (con suerte 1 Copa Libertadores, 1 Copa Sudamericana y 2 Copa América y 2 medallas olimpicas de oro), sino todo lo contrario, este nacionalismo neoliberal se consolida en el mismo y comienza a generar un nuevo metarrelato de identidad nacional. Esto hace que nazca la denominada Marea Roja, un grupo de hinchas de la selección chilena de fútbol.  Lo que ayudó a generar el sentimiento nacional en el deporte, fue la creciente desideologización de la sociedad chilena, la cual reafirmó su nacionalismo pero con la particularidad de estar desprovista de toda carga ideológica asistémica, siendo esta funcional al modelo neoliberal. Pero lo que definitivamente apuntaló al nuevo nacionalismo chileno fueron la seguidilla de éxitos deportivos puntuales en la década de 1990, primero en el tenis y posteriormente en el fútbol que ayudaron a generar en la sociedad una creciente identificación del deporte con la idea de representar los sentimientos y la esencia de la Nación.

Para que cualquier discurso épico como el nacionalista tenga una persistencia tanto simbólica como social, necesita de una población que se identifique de una manera tal que le de una validez y reconocimiento. Esto hace que surja un grupo de fanáticos que se sienten la encarnación colectiva de la nación en entornos deportivos, la denominada Marea Roja. Esta Marea Roja está básicamente conformado por hombres de sectores medios y populares, los cuales por seguir a la selección se endeudan por 2 o 3 veces su sueldo, siendo esto último una característica propia del modelo económico chileno, el endeudamiento permanente, ya sea para la casa, el LCD o ir a ver a la selección nacional.  Estos hinchas de la Marea Roja, algunos pertenecientes a barras bravas como Los de Abajo de la Universidad de Chile, la Garra Blanca de Colo Colo o simplemente a grupos de particulares unidos en el momento, tienen una bulliciosa y hasta prepotente presencia -sobre todo si se encuentran en otros países latinoamericanos- en los lugares donde se presentan, además de tener actitudes claramente lumpenescas, ya que muchas veces sus celebraciones terminan con enfrentamientos con otros o con las fuerzas policiales de turno.

Pese a esto último, son vistos por buena parte del campo social dominante como una especie posmoderna de los "jóvenes idealistas" que en 1970 mencionaba Salvador Allende, dado que tienen una especie de bendición mediática por parte del establishment chileno. No es infrecuente ver en medios como Las Últimas Noticias o en los noticiarios de TV, a la Marea Roja como una especie de representante nacional informal. Para terminar, esta modalidad de nacionalismo tribal que es ser parte de la Marea Roja es solo un ejemplo del éxito del modelo neoliberal en quitarle una carga ideológica más compleja al nacionalismo chileno, siendo un instrumento unificador de una sociedad sin carga histórica como es la chilena contemporánea.

Por lo que a mi respecta, estos tipos con la cara pintada no me representan en lo absoluto. Lo anterior no significa que no grite un gol del Alexis, del Rey Arturo o de Edu Vargas con riesgo que mis vecinos me puteen y me quemen el departamento donde vivo (resido en Villa Crespo, en pleno corazón de la ciudad de Buenos Aires), pero tampoco comprarse el cuento, ya que no le hemos ganado en serio a nadie en nada que valga la pena.

Como podemos ver  ¿que podemos pensar de los hinchas en el exterior de la Selección Chilena? ¿Son fanáticos del Fútbol o Monos Consumistas?  ¿Que piensa el querido lector/lectora?  

1 comentario:

  1. Estimadísimo:

    Sin duda tienes un tremendo bagaje en la materia no escribes desde la ignorancia. Tiendo a compartir el diagnóstico, pero con una importante discrepancia (que denota tal vez las distintas afinidades a nivel de clubes) Que "no le hayamos ganado en serio a nadie" es un hecho, pero, si así fuera el panorama no cambiaría mucho. Fenómenos muy vacíos se pueden fundar sobre la base del éxito y otros potentes en base al puro sentimiento de pertenencia. El gran vacío del chileno está en la Historia. Hoy estamos cómodos. Cómodos en la desigualdad, cómodos en la indiferencia, ya no nos espantan nuestros políticos y nuestros gruñidos no se entienden mucho. Así no hay como construir una Historia en serio, ni siquiera en lo más importante de las cosas menos importantes como es el fútbol.

    Un gran abrazo.

    Rabi

    (Conocido en otros tiempos como “El Marajá”)

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