miércoles, 18 de abril de 2018

Aborto: el debate necesario

Algo necesario


En el último tiempo, hablar de aborto es algo más que común si se revisa la prensa tanto en Chile como en la Argentina. La aprobación y sanción del aborto con 3 causales (violación, inviabilidad fetal y riesgo de vida de la madre) en los últimos meses del gobierno de Michelle Bachelet, ha encontrado resquicios con la reglamentación por parte del gobierno de Sebastián Piñera de un protocolo que amplía de manera ridícula "la objeción de conciencia" de los médicos en centros privados sin perder fondos estatales, siendo un truinfo por secretaría del poderoso lobby conservador chileno, que insiste en recortar derechos civiles con tal de mantener un control social cada vez más cuestionado.

Mientras que en Argentina, hay un debate largo en el Congreso de la Nación, para legislar sobre la despenalización del aborto. En Argentina existe actualmente el aborto en 2 causales, pero en la práctica el proceso es engorroso y humillante para las mujeres, sobretodo en algunas provincias como Salta, donde se ponen cortapisas para que las mujeres puedan abortar. El problema es que en Argentina, la propuesta  vino desde el Poder Ejecutivo con un claro fin distractorio, más allá de los legítimos reclamos existentes, ya que tal como está conformado el Congreso  Argentino tanto en la cámara de diputados como en el senado, es muy complicado que salga como ley. Pero más allá de las triquiñuelas de los gobiernos de turno, es el momento que hablemos  seriamente como sociedad sobre el aborto, más allá de las consideraciones morales y religiosas que existen sobre el aborto.

¿Porqué es necesario que exista una ley de aborto ?


-  Es justo reconocer que es una decisión de la mujer el hecho que tenga hijos o no. No se puede obligar a nadie a tener hijos. Acá no importa la moral, la religión o el que dirán. Es solamente  la decisión de la mujer que debe ser respetada, siendo esta una medida que reconoce la igualdad en la toma de decisiones. Ya será el libre albeldrio de ellas si deciden tener o no un hijo o hija.

-  La posibilidad de poder hacer un aborto sin que esto sea un delito, terminaría con la inequidad de clase que son las  "operaciones de apendicitis" realizadas por sectores medios y altos en hospitales y clínicas privadas, siendo un lucrativo negocio en las sombras, mientras que en los sectores populares,  faltos de recursos y de atención decente, terminan muchas veces arriesgando sus vidas en condiciones insalubres. En otras palabras si eres rico, puedes abortar, si eres pobre, quedas a tu suerte.

- Es algo que ocurre cotidianamente, lo más probable que cuando leas esto, alguien se esté operando de "apendicitis" en una clínica o esté corriendo riesgo su vida en un cuarto de mala muerte.

- Por lo anterior, esto demuestra que legislar sobre el aborto es mas que nada un problema de salud pública y no un problema delictual. Sería una medida igualadora y que cumpliría con la obligación estatal de dar acceso en igualdad de oportunidades a todos, más allá de su condición social.

- Marcar diferencia entre lo público y lo religioso. Al ser el aborto un tema de salud y no moral, es de ámbito público por lo tanto, debe ser regulado o tratado por el Estado, que es la representación política de la sociedad. Lo religioso debe quedarse en el templo, libros sagrados y en opiniones, pero nunca que actúen como nefasto grupo de poder que impone normas y sanciones incluso a quienes no son creyentes.

Podemos seguir enumerando razones y motivos, pero lo importante es que debemos debatir, más allá de las diferencias y reconocer que el aborto es un tema que tiene que ser discutido, no escondido en una clínica privada o en un cuarto, sino que debe ser asumido como un tema social y de salud público. Lo demás es palabrería.



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